Luego de matar a ese viejo estuve un tiempo pensando mucho, reflexionando, sobre todas las cosas que había hecho, sobre que estuvo bien y que estuvo mal, y llegue a una conclusión que no cambiaría para nada mi vida, seguía pensando que lo que hacia estaba bien, y que matar solo por el disfrute de hacer, y no por impartir un castigo, era algo sin sentido. Pero de ese viejo lo único que logre obtener fue un sorprendente vicio por el ajedrez, no podía dejar de jugarlo, e irónicamente era la única forma en la que, me sentía libre de esas palabras que me dijo ese anciano.
Empece a frecuentar esas mesas de ajedrez en los parques, y jugaba con desconocidos, no era muy conversador con los que en ese momento eran mis oponentes, sencillamente jugaba, pero un dia un anciano, realmente anciano, se acerco y pregunto si podía jugar con un joven, yo accedí, sin pensar que ese hombre, podría luego de mucho tiempo, ser uno de esos amigos que uno recuerda para siempre.
Apenas se sentó en la mesa y coloco las piezas, y me pregunto mi nombre, yo lo mire de una forma muy rara, y el sencillamente sonrió y me dijo que no era divertido jugar ajedrez con extraños, a la final se lo dije, y empezamos a jugar, y de manera lenta pero segura, fue haciéndome preguntas cotidianas para relacionarse, a las cuales yo les respondía sin esperar nada mas, pero el por alguna razón seguía haciendo ese tipo de preguntas, hasta el momento en que se hizo la tarde y le dije que me tenia que ir, el sonrio de nuevo, y guardo las piezas, yo me levante y le di la espalda, pero de alguna rara forma, sentí la necesidad de voltear, y lo vi intentando levantarse y sin poder lograrlo, me acerque y lo ayude, de nuevo me sonrió y me dio las gracias, y cuando disponía a irme definitivamente, me dijo que si era tan amable de regresar al día siguiente para volver a jugar, ya que se había divertido mucho, solamente le dije que haría lo posible.
Efectivamente, regrese y lo encontré ya en la mesa sentado, y con las piezas colocadas, me miro y de nuevo sonrió, me parece asombroso ver a una persona de esa edad, que a duras penas podía levantarse de una silla, ser tan alegre y tan gentil con los demás, algo digno de admirar debo admitir. Me senté y por primera vez comencé yo la conversación, preguntándole si ya estaba listo para jugar, el respondio afirmativamente y comenzamos, de nuevo me hizo las preguntas cotidianas, pero se las respondí con mayor fluidez y con cierta ¿alegría?, he de admitir que hacia mucho tiempo no tenia una conversación con alguien, bueno, al menos una que disfrutara en su totalidad, como era este caso.
De un momento a otro, el cielo se nublo, y poco a poco empezó una pequeña llovizna, mire al viejo y le dije que mejor nos íbamos si no queríamos mojarnos, y el sin dudarlo me pregunto si deseaba ir a su casa y terminar los juegos, que el era viejo, pero el día aun joven y por primera vez no sonrió sino que soltó una risa, que aunque contagiosa, demostraba que sus años ya le pesaban , yo lo pensé un poco, pero a la final decidí acompañarlo, no se que me impulsaba a seguir jugando con esa persona con la cual, solo había jugado unos cuantos partidos de ajedrez.
Tomamos un taxi y llegamos a su casa sin problemas, la lluvia aun no había llegado a la zona donde el estaba residenciado, así que pudimos entrar a su hogar sin problema ni apuro, se notaba que era una casa de familia de clase media, que tenia ya su tiempo sin mantenimiento, pero en un buen vecindario, supuse que debía de vivir con algún familiar, y efectivamente le formule la pregunta, y me respondió que no, que su esposa había muerto hace muchos años y que desde ese entonces estaba solo, seguí mirando la casa mientras que el acercaba una silla a una gran mesa de comedor y mire unas fotos que estaban en una pequeña zona que parecía una mini biblioteca, en una de ellas logre distinguir a ese anciano en una versión mucho mas joven, y a una mujer blanca y rubia, extremadamente hermosa, tome la foto y fui al comedor en donde el ya tenia preparado todo para seguir el juego de ajedrez.
Puse la Foto en la mesa y la coloque al lado del tablero, y le dije al anciano "para que le de suerte, por que no seré fácil solo por que estoy en su casa" y por primera vez, en mucho tiempo, le dedique una sonrisa a alguien, el miro la foto, y soltó unas cuantas lagrimas, coloco la foto en la mesa y me dijo, que si le ganaba me contaría todo, jugamos y estuvimos mucho tiempo, hasta que al final le gane, el agacho la cabeza y me dijo, que era algo que nadie sabia, solo el, y su esposa, que yo seria la primera persona que se enteraría de todo.
Me contó que tenia un buen trabajo, amaba a su esposa, ella lo amaba a el, todo era perfecto, la empresa para la que trabajaba iba bien, pero obviamente no todo era color de rosa, y de un momento a otro todo se fue a pique, la empresa quebró y no hubo posibilidad de pagarle la liquidación por despido, así que ademas de estar sin empleo, no tenían ahorros suficientes para mantenerse cómodamente, el hombre busco trabajo desesperadamente y su esposa también pero sin resultados, según el, vivían en un tiempo de crisis económica y las fuentes de trabajo no eran suficientes para abastecer a todos los desempleados, y que un día, solo un día, cayo en la bebida, y me dijo una frase que aun hoy retumba en mi cabeza "solo se necesita un error, para hacer algo de lo que posiblemente te arrepientas toda la vida". El me cuenta que regreso a su hogar, su mujer lo vio y lo trato de ayudar pero el la sacudió, empezó a gritar e insultar, prácticamente perdió el control sobre si mismo, y entre peleas, manos, pies, gritos, y palabras que mas parecían balbuceos, vino la sangre.
Empezó a llorar de una manera incontrolable, siguió contando que la pelea continuo hasta la cocina y en un arranque de ira destrozo todo en el sitio, su mujer se acerco a detenerlo y el en un impulso solo recordó tomar un cuchillo y ponerlo en frente de si, sabia que había matado a su mujer, pero no tuvo conciencia de eso hasta el día siguiente que aunque se despertó con resaca todo era muy obvio. Contaba que no sabia que hacer con el cuerpo, si entregarse o esconder todo, no quiso decirme que decidió a la final, pero si me dio a entender y muy claramente que estaba arrepentido como nadie y se notaba que en el momento en el que su esposa murió, el se fue con ella, y que toda esa alegría y sonrisa que el demostraba eran tan solo una mascara para ocultar esa fachada que no quería que nadie conociera.
¿Crees que lo mate?, pues claro, eso crees, pero no, lo deje vivir, era un hombre anciano, que a pesar de todo estaba arrepentido de lo que había hecho, en ningún momento dijo que había hecho bien, ni demostró que estaba satisfecho, al contrario, cada día sufría y lloraba por que al mirarse al espejo solo veía a un maniático, a un asesino que fue capaz de clavare un cuchillo a la persona que mas lo amo en el mundo y que a su vez el también amo.
De todas las personas que asesine y torture, ninguna, absolutamente NINGUNA, estuvo arrepentida de sus actos, pero esta persona no, su tortura no era por un momento, era diaria, cada minuto, cada segundo que estaba en esa casa, eran para el una tortura, admito que sentí lastima. Luego de todo eso solo recuerdo haber tomado la pieza del tablero, y hecho una jugada, lo mire, le sonreí y le dije, que siguiéramos que nosotros estábamos en ese sitio para jugar ajedrez y no para recordar malos momentos, el me devolvió la sonrisa y empezó a jugar.
Se volvió algo frecuente que nos encontráramos en el parque y que jugáramos en buenos tiempos seis días a la semana, un día el no apareció y lo fui a buscar a su casa, no me respondía nadie, y los vecinos no lo habían visto salir, de alguna forme logre entrar y estaba sentado al lado de una mesita en la cual se posaba la foto de su esposa, a todas estas estaba muerto. El hombre no tenia familia, y aunque lo que hice me obligo a conseguir un trabajo para mantenerme, no me arrepiento. Yo mismo pague el servicio funerario del anciano, y le di un entierro decente, a la final, si estaba arrepentido y de una manera honesta esperaba pudiera descansar en paz, se lo merecía luego de todos esos años de auto sufrimiento.
¿Crees que me ablande?, pues no es así, simplemente si una persona comete un mal acto, y te das cuenta que su arrepentimiento es sincero sabrás que la tortura por la que esta pasando es mucho peor que cualquier que tu puedas hacerle.
Pero por supuesto si el caso es que la persona empieza a hablar de arrepentimiento en el momento que te vea con un cuchillo en la mano y a punto de cortarle la garganta, solo ríete y haz bien tu trabajo, a la final siempre tienen que existir momentos de diversión.
Ahora me pregunto, en el momento en el que sea anciano, y recuerde todo esto ¿que sera lo que vea en mi reflejo?
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