miércoles, 6 de octubre de 2010

Diario de un asesino (3ra pagina)

7 de octubre de 2010

Como ya les había dejado dicho, salí de mi pueblo para ir a la universidad, desde que abandone ese lugar, no sentí la necesidad de matar a nadie, veía a la gente de manera normal, y los trataba bien, no es que no quisiera torturar a nadie mas, ya que estaba seguro de que mucha gente de ese nuevo sitio en el cual estaba viviendo se lo merecía. Llegue al campus universitario, ese típico sitio donde te meten en una habitación con alguien que no conoces.

Todos los que llegue a conocer se llevaban muy bien con sus compañeros, pero claro de nuevo yo era la excepción al caso, mi compañero era el típico atleta que por mas malas notas que tuviera, estudiaba en esa universidad por beca deportiva, cosa que no me importaba mucho ya que eso no me afectaba en lo mas mínimo, y siendo una persona que ya no tenia familia, pues solo tenia que preocuparme por lo que me afectara a mi, ¿egoísta? si tal vez, pero en estos momentos ser así era lo que menos me importaba.

De todas las materias que llegamos a ver mi compañero de cuarto y yo, las que tenían que ver con números eran las que mas le costaban, y desesperadamente me pidió ayuda, y pues, después de que una persona tiene una semana pidiéndote desesperadamente algo, lo normal es que te hartes y lo ayudes o en su defecto lo mandes a la quinta esquina de el infierno, pero por esa vez lo ayude, desgraciadamente cuando le das una mano a alguien siempre buscan tomarte el brazo completo.

Se le amenazo que si no sacaba mejores notas en esas materias, no lograría jugar y derrepente tuve a toda la universidad encima de mi, pidiéndome que lo ayudara, que el tenia que jugar y otro montón de cosas que la verdad no me interesaban en lo mas mínimo, a todas estas las peticiones llegaron desde alumnos primerizos hasta los profesores, pero mi compañero no quería recibir ayuda ¿sorprendidos?, yo no, en cambio me pidio que le hiciera los trabajos y que de esa forma toda la universidad estaría agradecida conmigo, ¿pero que vergüenza verdad? querer obtener gloria y beneficios a costa de el esfuerzo de otras personas, ¿creen que eso era justo y respetable?, pues adivinen que... yo no lo creía.

Por alguna rara razón, cada vez que alguien me pedía que le hiciera ese trabajo, que el necesitaba jugar que todos querían eso, mis ganas de matarlos eran mayores, pero, no podía matar a toda la universidad ¿o si?, bueno olvidemos eso, decidí que en vez de intentar un genocidio, debería dañar a la persona responsable de todo, obviamente a mi querido y preciado compañero.

Disculpen casi olvido describirlo, era un joven alto, moreno, de tal vez uno 1.85 metros de estatura, una contextura musculosa, excelente jugador de baseball, deporte por el que fue becado, pero como dije, una persona tonta para los números.

Desgraciadamente en este sitio no tenia lugar para preparar nada, y mi idea para torturarlo requería un lugar para guardar todo, por suerte al haber tenido la suerte de llegar a la ciudad unos meses antes de mi ingreso a la universidad, me dio la facilidad de recorrerla y conocerla muy bien, y como todo buen pueblo tiene un bosque, toda buena ciudad tiene locales o zonas abandonadas y olvidadas, en el mejor de los casos. Así que me dirigí a una vieja zona comercial y encontré el local perfecto que incluso completo una idea que tenia.

Compre unas pelotas de goma, las envolví con un poco de cinta adhesiva y les coloque unos clavos ademas de comprar un bate de aluminio, al ser un deporte nacional estas cosas no costaban mucho dinero, y dejarlas guardadas y escondidas en ese sitio, no era problema, ya que nadie se molestaba en estar por esa zona, incluso los retaría a encontrar a un indigente por esos lugares.

Ahora mi problema estaba en como llevar a mi compañero de cuarto a ese sitio, pero la oportunidad se presento sola, ya que cuando estábamos bajando las escaleras para ir a una clase el muy idiota se resbalo y se rompió una pierna, asi que me pidio que tomara las llaves de su auto y lo llevara al hospital, ya ustedes me deben conocer y saben que soy una persona dada a ayudar a los demás, recuerden que ayude a mi amiga con su pequeño problema de maltrato domestico.

Llegamos, y lo atendieron rápido, el doctor le dijo que no podría jugar ese partido por mas que quisiera y procedió a aplicarle los tratamientos para su pobre pierna rota, la enfermera de recepción, olvido tomarnos la salida, otro buen punto a mi favor, lo acompañe a su auto y mientras lo ayudaba a subir en la puerta del pasajero, mi torpe persona dejo que se golpeara la cabeza con el borde del techo, nadie se dio cuenta y el pobre hombre cayo inconsciente, le acomode el asiento,encendí el auto y me dirigí al local abandonado donde ya tenia todo listo, ¿que? esperaban que fuera tan cruel como para dejarlo ademas de inconsciente, incomodo en un asiento, no soy tan cruel.

Al llegar no hubo problemas para llevarlo hasta adentro del local y sentarlo en una silla, con ambas piernas levantadas y apoyadas en 2 sillas de igual altura que la anterior, obviamente el se encontraba amarrado a la primera y esta a su vez atornillada al piso, benditas sean las sillas de bares. Tuve suerte ya que no tardo mucho en despertar y darse cuenta de su situación, empezó a gritar y gritar, sin ninguna razón, yo no le había hecho nada, aun.

Busque el bate que estaba detrás del mostrador, me acerque, y le apunte entre el espacio que había entre una silla y otra ¿saben que estaba en ese sitio? exacto, su otra rodilla, me miro, estaba pálido como nunca había visto a nadie, incluso podríamos decir que iluminaba la habitación con su presencia, volviendo al tema, luego de apuntar bien, deje caer el bate con todas mis fuerza, y entonces escuche ese hermoso sonido de un hueso roto, aun recuerdo que grite con todas mis fuerzas "FOUL", creo que eso es lo que mas lo asusto.

Ya que tenia las dos piernas rotas y no se podía mover, solo le solté las amarras de la silla y lo deje caer al suelo, y el muy estúpidamente se recostó a la parte baja del mostrador, fue entonces cuando saque las pelotas que anteriormente había envuelto en adhesivo y puesto clavos, y se las empece a lanzar, el pobre diablo era muy ágil y esquivo varias, lo cual me hizo sentir, muy divertido, ya que me dio la oportunidad de gritar "BALL" cuando fallaba, pero todo se volvería mas divertido cuando la pelota acertara en su pecho o en sus brazos, estomago, o muslos, ya que me daba la oportunidad de gritarle "STRIKE 1" y así sucesivamente.

Recuerdo que la primer se la puse en un brazo y dije "STRIKE 1", la segunda fue en el estomago y grite "STRIKE 2", desgraciadamente la tercera, cuarta y quinta, las falle y tuve que gritar "BALL", obviamente esto le dio mas diversión al juego, pero a la vez que me divertía me desesperaba, y pensé que si le hacia la cuarta fallada, ¿lo debería dejar ir?, por supuesto, tendría que seguir en el estado en el que se encontraba, no pensaba ser yo quien lo llevara a un hospital, y pensé, ¿que lugar podría ser prácticamente imposible de fallar?, y fue cuando se me ocurrió, que al no poder mover las piernas y tener un brazo herido, no esperaría un golpe en... ¿ese sitio?, efectivamente no se lo espero y creo que si no me hubiera graduado, podría haber tenido una buena carrera como lanzador de las grandes ligas, bueno continuando, la pelota acertó en donde quería y me dio el orgullo de gritar "STRIKE 3", en ese momento no se si fue la emoción de la victoria u otra cosa pero solo se que me agache, tome el bate de aluminio, me le acerque, lo levante y lo golpee en la cabeza mientras grite "OUT".

Luego tome su auto y lo lleve al hospital, regrese en taxi a la universidad, y cuando me preguntaron por el, le dije que me pidieron que lo dejara, para hacerles unos exámenes, y que el pobre había quedado muy deprimido, ya que le dijeron que no podría jugar el partido siguiente, el cual era el mas esperado por todos, cuando me preguntaron por el auto, les dije que lo deje en el estacionamiento del hospital.

Nadie sospecho nada de mi y todos creyeron que en un momento de desesperación, se había escapado pensando que no podría jugar mas por esa tonta lesión, y que había dejado el auto porque no podía manejar con una sola pierna y seria muy difícil usar las dos teniendo una lesionada.

Supe unos años después de mi graduación que iban a re inaugurar la zona comercial de manera total, y que derrumbaron todos los edificios que no eran aptos para una reconstrucción, entre ellos el local donde mate a ese muchacho, en el proceso usaron esa maquina con una bola gigante de acero, decidieron no usar explosivos para cuidar los demás edificios, suerte para mi, así que sumados el daño de la demolición mas los escombros, en el momento que encontraron el esqueleto este estaba en su mayoría destruido, solo pudieron a duras penas averiguar el tiempo de muerte, el cual situaron dos meses luego de su desaparición, así que de nuevo, nadie tuvo la oportunidad de señalarme.

Creo que hasta ese momento había tenido mucha suerte

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